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	<title>Planeta Cives &#187; refugiados</title>
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	<description>Un blog sobre cooperación al desarrollo</description>
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		<title>Cives Mundi, en Trípoli con los heridos que huyen de la represión en Siria</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Mar 2012 08:03:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Natalia Sancha</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La responsable de Cives Mundi en Líbano, Natalia Sancha, viajó hace unos días a Trípoli, la tercera urbe más grande del país, a unos 80 kilómetros al norte de la capital. Más o menos es la misma distancia que la separa de Homs, la ciudad donde el régimen sirio perpetra una represión brutal. A Trípoli [...]<br /><a target="_blank" href="http://www.gdstarrating.com/"><img src="http://www.planetacives.com/wp-content/plugins/gd-star-rating/gfx/powered.png" border="0" width="80" height="15" /></a><br />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La responsable de Cives Mundi en Líbano, <strong>Natalia Sancha</strong>, viajó hace unos días a Trípoli, la tercera urbe más grande del país, a unos 80 kilómetros al norte de la capital. Más o menos es la misma distancia que la separa de Homs, la ciudad donde el régimen sirio perpetra una represión brutal. A Trípoli están llegando decenas de desplazados, muchos de ellos, heridos. Ésta es la historia de alguno de ellos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El olor a sangre se mezcla con el del yodo que empapan la cama del Sheikh Ahmed. A sus 32 años este Sheikh de larga y espesa barba, bajito pero de complexión fuerte llora como un niño desconsolado al relatar la vida en el barrio Baba Amr, uno de los más castigados por los bombardeos, francotiradores y el Ejército de Bashar el Assad en la ciudad de Homs.“¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? desespera una y otra vez. ¿Dónde están los árabes?, Somos todos hermanos, somos una Umma (en referencia a toda la comunidad musulmana mundial). El Ejército de Bashar bombardea primero una casa, y cuando la gente se agolpa a socorrer a los heridos arroja otro misil para matar más gente. Es insoportable. Recogemos un trozo de cuerpo, un niño sin cabeza, una mano … ¡Ni siquiera cadáveres!. Nos tienen peor que animales, sin electricidad sin comunicación alguna, sin gasolina y hasta disparan a los contenedores de agua”. A pesar del agotamiento y la perdida de sangre, el Sheikh habla sin cesar como si con ello se vaciara de las pesadillas vividas.</p>
<p>Los relatos de los heridos que llegan de Siria son espeluznantes. Son los heridos y no los muertos los que ponen cara, y testimonian de los horrores de la guerra. Los rumores de las torturas y brutalidades cometidas por el régimen sirio corren de cuarto en cuarto entre ellos que los cuerpos de los muertos a manos de la tortura son cortados en dos con sierras y sus órganos extraídos para ser enviados a Irán. Un temor que explica que decenas de heridos graves prefieran lanzarse a la locura de recorrer los poco mas de 100 kilómetros que separan Homs de Trípoli en hasta 24 horas a expensas de desangrarse en el camino antes que ser atendidos en un hospital sirio.</p>
<p>Pero hoy parece ser una profesión en Baba Amr la de arriesgar la vida. “Hay gente que se la juega cada día para asegurarse que llegue algo de pan”, replica el Sheikh. “Son héroes y lo hacen en parte por los niños, para que no les falte comida”. Los heridos afirman que la mayoría de mujeres y niños han abandonado el barrio de Baba Amr , de 100,000 habitantes, hacia zonas más seguras pero otras han insistido en quedarse en sus casas como prueba de apego a la revolución.</p>
<p>Un proyectil golpeó la casa del Sheikh y le destrozó la pierna derecha. “Cuando me desperté me arrastré como pude y unos compañeros me llevaron a una casa-hospital donde me cosieron superficialmente para evitar la hemorragia”.</p>
<div id="attachment_347" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.planetacives.com/wp-content/uploads/2012/03/Abu-Hassan-en-el-hospital-de-TRipoli-Libano-Natalia-Sancha.jpg"><img class=" wp-image-347 " title="Abu Hassan en el hospital de Trípoli (Líbano). Foto de Natalia Sancha" src="http://www.planetacives.com/wp-content/uploads/2012/03/Abu-Hassan-en-el-hospital-de-TRipoli-Libano-Natalia-Sancha.jpg" alt="Abu Hassan en el hospital de Trípoli (Líbano). Foto de Natalia Sancha" width="600" height="404" /></a>
<p class="wp-caption-text">Abu Hassan en el hospital de Trípoli (Líbano). Foto de Natalia Sancha</p>
</div>
<p>Los heridos temen acudir a los hospitales sirios por miedo a ser asesinados o torturados. Por lo que hospitales clandestinos se han instalado en casas de los barrios sublevados donde escasos médicos con apenas instrumentos o medicación operan a los heridos manteniendo un movimiento constante de casa en casa para evitar ser identificados y bombardeados a su vez. Tras una primera asistencia, el estado de Ahmed era demasiado crítico y hubo que evacuarle al vecino Líbano. “Me sacaron en camilla hasta que alcanzamos un coche y ahí me desmayé, no se cuanto tardaron en traerme pero llevo cinco días aquí”. En la cama del hospital apenas puede moverse, y numerosos clavos de metal se hunden en su carne en un intento de mantener la pierna unida. No sabe si volverá a andar.</p>
<p>En los pasillos del hospital, un puñado de jóvenes velan por la seguridad y comodidad de los heridos. Entre ellos, Khaled, un joven estudiante sirio que huyó de Homs hace unos meses. “ Les traen solos, en ocasiones son niños gravemente heridos. La primera asistencia que necesitan es psicológica para asimilar el trauma que han vivido”. Con palabras de comprensión y el amparo de la religión, Khaled recorre los cuartos del hospital, al tiempo que organiza la distribución de comida pagada con los aportes de sirios en el extranjero y libaneses solidarios. “No nos queda nada, nada mas que Allah” repite a cada paciente. El y sus compañeros también recaban información sobre los sucesos en Homs y se aseguran de mantener el anonimato de los pacientes ya sean miembros del Ejército Libre Sirio (ELS) o simples ciudadanos. “En los últimos dos meses hemos recibido entre 250 y 300 heridos. En los últimos cuatro días sólo seis. La mayoría viene de Homs, pero ahora tardan mucho en llegar porque la nieve dificulta el transporte. A ello se suma que ya no hay apenas combustible en Homs y que el Ejército Sirio ha plantado más minas en la frontera, dificultando el cruce”. De los 16 pacientes sirios que hay en el hospital todos son hombres. “Las mujeres tienen miedo de venir al Líbano aunque sean heridos graves. Temen ser arrestadas en el camino por el Ejército sirio, por el libanés o ser secuestradas una vez en Líbano. Además el camino es largo y muy duro, no todos sobreviven”, explica otro joven.</p>
<p>Khaled recibe una llamada. Acaba de llegar otro herido grave a la sala de emergencias con trozos de proyectiles en la cabeza.<br />
En la habitación contigua a la del Sheikh, Abu Hassan yace en otra camilla con el pie y la mano izquierdas inmovilizadas. También de Baba Amr, relata la misma situación que su compañero. “Estaba en casa cuando un proyectil golpeó la ventana. Me alcanzó este lado”, dice señalando el costado de donde le han extraído trozos de metralla. Como Ahmed, cuenta que se quedó en Baba Amr para ayudar con la evacuación de heridos. Como el resto de heridos, niega pertenecer al ELS. Ha desenterrado decenas de muertos y heridos en los últimos días. “Hay de 30 a 70 mártires diarios desde que comenzara el bombardeo de Homs. Es un crimen lo que está sucediendo. He sacado al menos a tres bebes de menos de un año con las cabezas machacadas o partes del cuerpo arrancadas por la explosión. Si te paseas hoy por Homs eso parece Somalia, o Chechenia en tiempos de guerra. Está todo bombardeado, no han dejado nada. ¿Dónde está la comunidad internacional? ¡Que alguien haga cesar el bombardeo!”. No sabe nada de su familia desde hace semanas, pero se consuela de seguir vivo. Abu Hassan tardó 14 horas en llegar a Trípoli. Pasó por seis coches diferentes y varios trayectos en brazos de los compañeros que se encargan de la evacuación clandestinamente para eludir a las tropas sirias antes de llegar a la frontera con Líbano. Allí le esperaba una ambulancia de la cruz roja.</p>
<p>Esta noche los dieciséis heridos sirios compartirán de nuevo la soledad de sus cuartos y los llantos arrancados por las pesadillas de una guerra en un hospital de un país que no es el suyo.</p>
<p><a target="_blank" href="http://www.gdstarrating.com/"><img src="http://www.planetacives.com/wp-content/plugins/gd-star-rating/gfx/powered.png" border="0" width="80" height="15" /></a></p>
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		<title>Pues a mí no me importaría que lincharan a El Asad</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 09:53:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Ortega</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace unas semanas ‘El País’ publicó una serie de reportajes del periodista y escritor Jonathan Littell sobre la situación en Siria. Littell, medio francés, medio estadounidense, había entrado en Siria clandestinamente desde Líbano, y en cinco entregas supo describir con pulso, fuerza e indignación la terrible situación del país. En concreto, un sábado, tomando un [...]<br /><a target="_blank" href="http://www.gdstarrating.com/"><img src="http://www.planetacives.com/wp-content/plugins/gd-star-rating/gfx/powered.png" border="0" width="80" height="15" /></a><br />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unas semanas ‘El País’ publicó una serie de reportajes del periodista y escritor Jonathan Littell sobre la situación en Siria. Littell, medio francés, medio estadounidense, había entrado en Siria clandestinamente desde Líbano, y en cinco entregas supo describir con pulso, fuerza e indignación la terrible situación del país.<br />
En concreto, un sábado, tomando un café matutino yo leía <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2012/02/17/actualidad/1329476477_626405.html">este capítulo</a>.<br />
Lo hacía en la edición de papel, a la que aún sigo enganchado hasta que alguien decida comprarme una tableta (no creo que me dejen en Cives iniciar un crowfunding, o como se conjugue esto, para conseguirla, aunque un responsable de comunicación con iPad, pues como que viste mucho más).<br />
Littell ha contado su peripecia por la Siria de Bachar El Asad, ese hijo de su padre, y en cada episodio pudimos adentrarnos en el terror, las sevicias de esta satrapía, que el domingo nos ofreció el paripé de un referendo constitucional (en la foto, El Asad vota junto a su esposa), mientras seguían machacando a la oposición.<br />
En uno de los episodios más terrible, Littell hablaba de las torturas a los enfermos, de los centros clandestinos para curar a los heridos, en los que los médicos y enfermeros se juegan la vida para cumplir con el juramento hipocrático.<br />
El relato era espeluznante, y a medida que lo iba leyendo, cada vez tenía más claro que a mí no me importaría nada ver linchado a El Asad, su familia, sus ministros y la cúpula militar. Don’t get me wrong. Por supuesto, considero que todo el mundo tiene derecho a un juicio justo, incluso los que nunca han concedido ellos mismos juicios justos a nadie.<br />
Y bien, si El Asad puede ser llevado a alguna corte internacional, pues que se haga.<br />
Pero, y no sé si tengo que pedir perdón por esto o si tal vez soy un monstruo, si da la casualidad de que el tipo tuviera que acabar como Gadaffi&#8230; pues confieso que no me inmutaría. En la ejecución sumarial del libio encontré yo cierta justicia poética. En su cara de terror seguro que hallarían ciertos los familiares de los muertos, los sometidos a suplicio&#8230;<br />
Igual hablo por hablar, fruto de un calentón. No sé. Habría que vivirlo sobre el terreno. Es curioso, nos desayunamos, comemos y cenamos con noticias relacionadas con la violencia, pero pocos la han presencia en directo. No hablo ahora de la violencia callada de la pobreza extrema, si no de la de tiros, sangre, ambulancias y muertos.<br />
Yo sí la viví en Líbano, a finales de mayo pasado. Me vas a permitir que te recuerde la situación de la que fuimos testigos, además de servidor, mi cámara Carlos Arciniega y la delegada de Cives en Líbano, Natalia Sancha.</p>
<p><iframe src="http://player.vimeo.com/video/25650870?title=0&amp; byline=0&amp; portrait=0&amp; color=00adef" width="600" height="330" frameborder="0" class="frame"></iframe></p>
<p>Así que mi viaje a Líbano comenzó con cinco muertos y dos entierros. La famosa causa palestina, sin resolver, siempre pendiente, excusa para todos, argumento que puede ser usado en cualquier dirección. Será complicado resolverlo en el terreno, pero solucionar el problema de los campos de refugiados es prácticamente imposible. ¿Retorno a su tierra tras más de cuarenta años? Endiabladamente complicado para qué nos vamos a engañar.<br />
Tengo que decir que estoy enamorado de nuestros proyectos en Líbano, con chavales del campo de refugiados de Ein El Helwe, a los que les damos una formación profesional que evite que se conviertan en carne de cañón de las facciones palestinas que pululan por el campo. Un dirigente de Hamás me dijo textualmente que si tenía que morir la mitad de la juventud como precio a pagar por la vuelta a Palestina, pues que que se le iba a hacer&#8230;<br />
Es muy probable que para estos chavales, para sus padres, para sus abuelos Ein El Helwe siga siendo siempre su ciudad, su sitio&#8230; Carlos Arciniega ha montado este pequeño vídeo de homenaje a todos ellos, y por extensión a los miles de refugiados que hay en todo el mundo por las más diversas causas. La canción se llama ‘This is my city’ (Esta es mi ciudad), de Timothy Victor. Una preciosa melodía por sí misma, que se hizo famosa gracias a un episodio de la estupenda serie de televisión ‘Skins’.</p>
<p><iframe src="http://player.vimeo.com/video/37368237?title=0&amp; byline=0&amp; portrait=0&amp; color=00adef" width="600" height="330" frameborder="0" class="frame"></iframe></p>
<p>Mientras tanto, las primaveras árabes dan que pensar. Con sus países rotos, sin economía, las preocupaciones de los islamistas si prohíben el traje de baño en Egipto o si lo homosexuales ponen en peligro al mundo, como dijo un tipo en Libia. Y, con todo el respeto, yo me pregunto: ¿con todos los problemas de este mundo, de verdad dedica Alá un segundo de su tiempo a pensar en esas cosas? ¿O, en realidad son los que dicen hablar en su nombre los únicos preocupados por ello?<br /><a target="_blank" href="http://www.gdstarrating.com/"><img src="http://www.planetacives.com/wp-content/plugins/gd-star-rating/gfx/powered.png" border="0" width="80" height="15" /></a></p>
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